miércoles, abril 30, 2003

La pesca del mejillón en el Sur

Prometimos que hablaríamos de la pesca del mejillón, y eso es lo que vamos a hacer.
Hace dos semanas, los cuatro que hacemos esta web ( más en la sección correspondiente) nos fuimos de viaje al Sur. Se lo imaginan, era Semana Santa, se preveía un ataque de Coches Asesinos en la capital, y queríamos estrenar nuestras calabazas flotantes con acentos circunflejos. [ Nota personal: ¡Dios mío, está sangrando!] El caso es que allí abajo no hacía tan buen tiempo como era de esperar, y los lugareños nos dijeron que era una locura ponerse a buscar anémonas gigantes. Total que tuvimos que hacerles caso. Cuatro días encallados en la playa, con nuestros platillos de aperitivos, nuestros primos pequeños alquilados, y muchas ganas de recorrer la costa en condiciones ( fuimos expulsados de un yate en Puerto Banús cuando intentábamos colarnos con nuestros disfraces de cangrejo. Una lástima. ¿Cómo pudo fallar?) ; parecía que una calma chicha mental se agarraba con fuerza al tiempo (el del reloj, se entiende) y que estábamos varados en una primavera poco deseable. Pero fuimos al pequeño pueblo local. Es que nos alojamos, cuando vamos al Sur, en una casa increíble, toda rodeada de palmeras, archaeopterixes, e ingleses jubilados haciendo como que practican un deporte muy aburrido.
En el pueblo no había nadie cuando bajamos, seguramente por una maldición o incluso porque era la hora de la siesta, pero pudimos contemplar el monumento al pulpo simpático - no es el de la ilustración que linkeamos - que echa agua por los brazos. Sobre este punto, conviene decir que ya habíamos visto en Extremadura un monumento al tomate , pero de verdad, que se ve a casi un kilómetro de distancia, pero lo del pulpo era copletamente absurdo.