jueves, mayo 15, 2003

El origen del fin del mundo. Guía escatológica de la Verdad

Hemos leído en psychofonic news que ha sido desmantelado un grupo de oración de los Oyar-Nai-Yähid cerca de la frontera de Mongolia con Rusia. Y lógicamente nos ha afectado. Criptobia Fernandez, miembro del Yogourth, sabe quizás más que nadie en España sobre esta religión. Según la fuente de psychofonic, los Oyar-Nai-Yähid no pueden ser legalmente detenidos por terrorismo aunque lo apoyen debido a lo "original" de sus prácticas. Es decir, la propia esencia de su religión es terrorista, pero les prohibe realizar cualquier acto violento. La policía internacional todavía no ha podido interrogarles porque es difícil encontrar a alguien que domine el Taj, su dialecto, tan parecido fonéticamente al mongol.

Quizás a los lectores del Yogourth les interese saber más sobre esta peculiar religión.

Primero deberíamos remontarnos al origen de todo esto. La antigua península de Taj, cerca de Filipinas. Según los nativos, al principio el mundo estaba habitado por seres superiores, perfectos a nuestros ojos. Todos eran hijos de Nuar Mui y de Ter Oj ( "Tierra" y "Cielo" respectivamente) , que al igual que Furaj ("fuego") y Nerfolyï("agua") no habían sido engendrados por madre alguna. Como estos cuatro dioses (equivalentes en cierto modo a los titanes griegos) se sentían solos, decidieron luchar para ver quién se uniría a Nuar Mui para dar a luz a toda una prole divina. Tras millones de meses de desastre, Ter Oj venció a Furaj y a Nerfolÿ , engañando a Nuar Mui, con quien engendró a todos los primeros dioses. Pero más tarde se enteró de que Nuar Mui amaba a Furaj desde el amanecer de los tiempos, y en venganza le cortó la cabeza (es una historia muy cruenta, esto es sólo el principio) y en un arrebato de furia, asesinó a Nerfolÿ, por ser el cómplice de los amantes, y convirtió su sangre en ríos y mares y su llanto en lluvia. Tal era su dolor por pagar por un crimen que para él no era tal, que dijo que nunca, hasta la noche de los tiempos, dejaría su sangre de manar ni sus lágrimas de ser vertidas [éste, claro está es el origen del agua]. Pero esto no aplacó la ira de Ter Oj, que abrió las entrañas de Nuar Mui y metió el cuerpo de Furaj para que se consumiese lentamente, y puso su cabeza en el firmamento para que no dejase nunca de ver el dolor de Nuar Mui ni el de su descendencia, que a partir de ahora debería ser sólo fruto de su útero, con lo cual ésta se iría degragradando poco a poco hasta convertirse en una raza de monstruos. Ter Oj, despechado, mira desde entonces el proceso desde lo alto. Y antes de dedicarse a descansar, vertió su esperma por el cosmos para que nunca fuese a parar al útero de Nuar Mui. Ese, según los antiguos nativos de Taj, es el origen de la Vía Láctea y de las estrellas. Salvo el sol, que es la cabeza de Furaj consumiéndose.
Los Oyar-Nai-Yähid, como habéis visto, adoran un dios de draconianas decisiones, y así se explica todo el culto de la península Taj. Pero no estamos hablando de antropología (Taj desapareció del mapa hace mucho tiempo) sino de religión.

Los Oyar-Nai-Yähid son los guardianes de todos nosotros, que por supuesto somos la raza de monstruos del útero de Nuar Mui. Según su manera de entender el origen del mundo, la vida no es más que un camino de horror hacia la nada. Sólo algunos seres son descendientes de la primera generación, la de los dioses, y ellos ( que son los sacerdotes y sacerdotisas de Ter Oj) deben de velar por la llegada del fin del mundo que acabe con el dolor de los cuatro hermanos. Según sus cálculos teológicos - en los que por supuesto el tiempo no es para nosotros igual que para los dioses- el fin del mundo se inició en el año 30 a.C. , momento en el que se consolidó la fauna mostrenca que puebla la Tierra, y desde entonces han apoyado todo tipo de revueltas y guerras para acelerar el proceso que permita a los Dioses dejar de sufrir (según ellos, el propio Ter Oj sufre lo indecible por su arrebato de ira). Como es una religión poco extendida, hay poca bibliografía al respecto. Pero esto no significa que no tenga importancia, porque desde el principio de la decadencia del Imperio Romano (que empezó poco antes de lo que ellos consideran el inicio del fin del mundo) la Humanidad ha empezado a avanzar cada vez más deprisa, en progresión geométrica, de tal modo que ahora mismo quedan a lo sumo cincuenta años de vida humana. Durante el siglo XX, los Oyar-Nai-Yähid han estado cerca de todos los avances científicos polémicos: la implantación del automóvil, las armas químicas de la Primera Guerra Mundial, la bomba H, la bomba atómica - por supuesto-, el virus del SIDA, y han boicoteado varios laboratorios que investigan una posible cura para el cancer. También pusieron fortunas privadas a disposición de las primeras estaciones de televisión y ahora mismo se dice que apoyan el avance de la telefonía móvil, al igual que el de las drogas de síntesis ( también apoyaron la difusión de la heroína a principios de los ochenta) y de muchas cadenas de comida rápida.
Para algunos, estos sacerdotes son auténticos criminales, pero la forma que tienen de operar impide que se les pueda culpar de nada, además de que para el tema de las inversiones prefieren no usar a miembros de su comunidad, sino a los novicios acaudalados, que rara vez llegan a ser ordenados, porque harían peligrar a la congregación.

Según el informe de la OMS de 1994 "Los Oyar-Nai-Yähid representan para el conjunto de la raza humana un peligro aún mayor que el de la Peste Negra, puesto que su fe es inquebrantable y harán lo imposible por acelerar el desgaste de los recursos naturales del planeta. Es deber de todo gobierno, entidad o particular denunciar su presencia y desarticular sus redes, así como renunciar a cualquier ayuda financiera, por inocente que parezca, si se sospecha que puede provenir de ellos". Ahora, haciendo una suma de sus "logros", parece gente fácilmente despreciable, pero ya que eligen a sus sacerdotes entre las personas con mejor cabeza y presencia, su palabra es muy seductora, ya que sólo los descendientes de Ter Oj y Nuar Mui pueden escalar puestos dentro de su religión. Además eligen lugares escasamente poblados, donde los pensamientos de los monstruos no intercedan con sus oraciones. El lado positivo es que como les está terminantemente procrear (aunque no mantener relaciones sexuales) no pueden llegar a ser muy numerosos. Pero leyendo todo lo que hay publicado sobre ellos, y la noticia de Mongolia, nos preguntamos si realmente no serán ellos los causantes de todas las desgracias recientes de la humanidad, que cada vez se producen con un menor intervalo de tiempo.

Lo realmente inquietante, lo que hace dudar de que tengan el poder de la verdad, es lo que pone en su libro findacional, el Taj Luup "Y si os abatís al pensar que estáis destruyendo vida, pensad que la verdadera vida no se destruye jamás, y que sólo los engendros del dolor, hijos de Nuar Mui, pueden ser convencidos por necias artimañas. Sólo los monstruos se matan entre ellos y dudan del hermano o del padre. Quien esté de nuestro lado verá el fin de los tiempos, y quien vea el fin de los tiempos estará de nuestro lado. No existe otro camino, no existe otra salida. Oyar-Nai-Yähid no siembra dolor, Oyar-Nai-Yähid siega el dolor de donde lo hay."