lunes, mayo 05, 2003

Ya sabemos que dijimos que ibamos a darnos un pequeño descanso, pero a mal tiempo buena cara y no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, así que os vamos a ofrecer otra pieza de investigación del Yogourth Rancio...

Hitler y el humor

El año pasado un libro dio el campanazo mediático al declarar que Adolf Hitler era, en realidad, homosexual. El estudio se llama "El secreto de Hitler:la doble vida de un dictador" y todavía se puede encontrar en algunas librerías. Esta revelación era sin duda carne fresca para los periodistas menos escrupulosos que enseguida llenaron cincuenta segundos de varios noticiarios a lo largo de ese semestre.

La investigación que presentamos hoy, obra de Juan Pita Muñoz, no es tan escandalosa, pero ha abierto un camino de reflexión cuando menos peligroso. Su tésis doctoral titulada "Hitler y el humor" no ha sido aprobada por las autoridades universitarias (a las que mantendremos en el anonimato, aunque no lo merezcan, para evitar el linchamiento público moral) y ha quedado tristemente silenciada para la historia, no así para la Ciencia, que ha visto en él interesantes posibilidades para la nueva física cuántica.
En dicha tesis se expone el alto grado de comicidad de este icono pop en particular. El trabajo está apoyado con ingentes cantidades de material, entre cartas, películas de cine, recortes de periódico, y entrevistas personales con autoridades vivas y muertas. "Hitler y el humor" explica la complicada relación de amor no correspondido que existió entre el dictador y el arte de hacer reir. Según numerosos testigos, si Adolf Hitler hubiera hecho reir a carcajadas alguna vez a alguien - y no por peloteo, arribismo, o bufonada - desde el fondo de su alma, hubiera abandonado su sueño del III Reich y hubiera llevado una vida bohemia en el Tirol. Aquí es donde los científicos han hecho su agosto, porque si el curso de la historia puede cambiar gracias a un simple chiste, quizás hemos estado perdiendo el tiempo con complicadas ecuaciones y sesudos trabajos. Aunque la noticia todavía no ha trascendido a la opinión pública, en Turku ya se ha pedido una subvención para estudiar el efecto de las gracias y cuchufletas en alumnos violentos de primaria, y en Gaza unos exhaltados están buscando, a través de la oración, la expresión divina del humor ( de esta maniobra hay que lamentar ya dos muertos, víctimas de la facción ortodoxa de la Teología Humorística, la cual ha amenazado además con poner varias bombas en puntos estratégicos de la Antártida para anegar así algunas de las principales zonas turísticas del globo, Marbella incluída)

Sobre el trabajo en sí hay varias cosas que destacar.

1. La admiración de Adolf Hitler hacia Charles Chaplin

Durante la estancia en la carcel que siguió al Punch de la Cervecería, en 1923, Adolf escribió "Mi lucha", pero las indagaciones de Juan Pita han sacado a la luz un hecho muy importante: los domingos en Pankrak se proyectaban películas mudas en los muros del patio, con los mejores cortos de Charlot. Se dice que fue en esta época cuando Hitler descubrió al cómico inglés; al parecer intentaba, sin éxito, imitarle, y cuando se enfadaba giraba su silla hacia la pared y se enfrascaba en la redacción de la Biblia del nacionalsocialismo. Aquí desarrolló la afición de imitar a Charles Chaplin, a quien consideraba no sólo cercano a la raza aria sino también a su persona. Años después, el personaje filmó "El dictador" y Hitler se sintió como un pretendiente despechado. No sólo se negaba dentro del Partido que Hitler imitara bien a Chaplin, sino que se decía, ¡que Hitler era una copia de Chaplin! Lógicamente molesto, Hitler habló con Goebbels para hacer una película que ridiculizase a Hollywood y a los judíos que lo alimentaban. Pese a la oposición de sus colabordores, Adolf se reservó un papel parodiando a Chaplin en dicho film, que se iba a llamar "Mein blindheit" pero que por presiones del propio Goebbels acabó titulándose "Los cómicos americanos son judíos bastardos sin corazón; los superhombres nazis son la raza dominante y todo opositor será aniquilado sin piedad", o "Väden-Hägen" en el original (más corto y con más sonoridad).
El filme fue un completo fiasco que sólo pudieron ver las más altas autoridades nacionalsocialistas de la época. Sobre él, declaró más tarde Goebbels lo siguiente:
"Diese existiert praktisch nur mehr in den Details der Entdeckungen von früher. Wissenschaft entfernt sich immer weiter vom sichtbaren, verständlichen Leben" es decir, "estuve en desacuerdo desde el principio". Al parecer durante un breve periodo de tiempo fue imposible acercarse en lo personal al Furhrer sin tener que ver director´s cut de ocho horas, durante las cuales Hitler, caracterizado como Chaplin, representaba los peligros de volverse cómico.

Sólo Eva Braun, en su devoción por Adolf, fue capaz de comprender la desazón que se ocultaba tras aquella interminable retahila de caídas, tartazos, y persecuciones con alma de chucrut.

2. La comedia romántica como vía de escape.

Ni las mejores artes pelotilleras de algunos militares habían conseguido ocultar la verdad: a nadie gustaba la película de Hitler. El lider, además, estaba ofuscado porque Leni Riefenstahl había rehusado opinar siquiera sobre el proyecto.
Dejando de lado las preocupaciones propias de un lider durante la II Guerra Mundial, Hitler se refugiaba con frecuencia, junto a Eva Braun, en un bunker a las afueras de Berlín equipado con todo tipo de lujos arios románticos (entre los planos del habitáculo se halló incluso documentación que atestigua el intento de construir un submarino musical que sirviera tanto para atacar al enemigo como para dar románticos paseos transoceánicos). En una de estas escapaditas decidió filmar un remaje - cómico - de "El demonio y la carne". Él mismo escribió el guión en dos tardes, con el título de "Mein liebe", pero una vez más Goebbels sugirió cambiar el título por el mucho más atrayente "Hägen-Vägen" , juego de palabras que se puede traducir como "Todo lo que toca el amor o es aniquilado o se convierte en una serie de tronchantes situaciones que hacen que nos deleitemos en las tardes de primavera junto al Rinn".

Para llevar a cabo este filme, secuestró a Greta Garbo durante una semana (toda una proeza militar teniendo en cuenta cómo estaba la situación en 1941) y la obligó a rodar, junto a él y con acento del campo, el remake. La Garbo fue , al parecer, adormilada con cánticos rituales y actuó sin problemas en el filme, pese a que nunca recordase tal cosa y fuese del todo punto increíble si no fuese porque el material está ahí, archivado en la videoteca de Sarre.
En esta ocasión, Hitler consintió en reducir el montaje a sólo hora y media, y si bien nadie se rió, al igual que la vez anterior, con su imitación de Charlot. Hitler prohibió, visto lo visto, que nadie hablara jamás de la existencia de estas películas.

3. El cambio que no pudo ser.La refutación de la Teoría de la Conspiración (nazi)

El ingente material que adjunta la tesis de Juan Pita, de casi ochocientas páginas, es auténtico (eso no ha sido puesto en duda) y cualquier editorial o productora cinematográfica que se precie de serlo debería pujar por sus derechos de adaptación. Se preguntarán nuestros amigos, ¿por qué no cambia esto lo escrito en los libros de texto?
Nos lo explica el propio Juan Pita:

"Para empezar, debo decir que en mi tesis demuestro que Hitler murió de pena - con una bala en el cráneo, pero de pena - con una nota que decía " Como no pude hacer reir al mundo, decidó aterrorizarlo. Esto es el showbiz, amigos" Su caligrafía denota amargura y arrepentimiento, a la par que cierta pena por haber mandado a sus tropas a luchar a Estalingrado sin la adecuada protección. El decir, que el verdadero causante del Holocausto no fue Hitler, ni el pueblo alemán, sino la indiferencia de Hollywood y en particular de una de las secretarias de Charlie Chaplin, de Menphis, Tenesse, llamada Louella DooWop - aunque puede que éste no fuera su verdadero nombre - quien al recibir un envío de Hitler con la película de Hägen-Väden respondió por su cuenta y riesgo con una nota que decía "Lo siento, Dolfi, pero mejor dedícate a la política castrense" . Esta carta, que hasta hace poco se supuso había escrito el propio Charlot, destrozó el corazón de Hitler con muchísima más fuerza que la derrota de Waterloo el de Napoleón, y le convirtió en un completo lunático ( repito, "completo", ya que antes sólo lo era parcialmente) . Si la señorita DooWop hubiera enseñado esa película a su jefe, como era su obligación, quién sabe si la historia por una vez hubiera acabado como un cuento de Beatrix Potter.. La mayoría de historiadores se niegan a aceptar esto porque invalida todos los trabajos escritos desde Nuremberg hasta la fecha de hoy - exceptuando el mío y alguno más- . Otros, los que deberían de sentirse cercanos a estos descubrimientos, lo niegan porque demostrar que Hitler murió en aquel bunker implica que no está en el Polo junto a media decena de dictadores de mediados del siglo XX ( y que por tanto es imposible que juege a las tabas con Franco). Por suerte los científicos estám tomándose en serio mi trabajo, y yo sé que el tiempo me dará la razón. El problema es que ya no puedo ser doctor ni profesor universitario, pero todo eso me importa bien poco ahora. Aprovecho esta oportunidad para decir que me voy a dedicar a hacer reir a mis semejantes, y que si todo el mundo hiciera como yo, puede que el mundo no viviera más conflictos. Eso es lo que he aprendido de Adolf Hitler, gracias".

Juan Pita tiene una cuenta corriente en la que podéis ingresar vuestros donativos para su fundación "Un bigote y una sonrisa". Para poneros en contacto con él, tenéis que escribirnos a la dirección de la página (jiminasabadu@yahoo.es) y nosotros os daremos el número de su cuenta.