jueves, junio 26, 2003

otra parida

sin dibujitos ni nada....

Mi pecado es...

Wrath! This sin is very commonly because it makes
you lonley. That's the punishment when you akt
too impatiently and hastily. Cool down, you can
learn to control the wrath.


Which of the seven deadly sins is yours?
brought to you by Quizilla

lunes, junio 23, 2003

Compilación 24-J

El tan anunciado y cacareado librete de historias del Yogourth (la mayoría de servidora, para qué les voy a decir que no :p) sale el 24 de julio para celebrar el natalicio de todos nosotros. Si os interesa a alguno, levantad la mano o mejor mandadnos un e-mail que no os vemos. Seguramente sean regalos gratuitos para todas nuestras amistades (la única gente, por otro lado, que visita esto...)
Me avisáis a jiminasabadu@yahoo.es
¿okis?

Que el estado de gracia crezca en vosotros...

domingo, junio 22, 2003

Lo inesperado y sus consecuencias

Un reciente estudio de la Universidad de Oslo ha descubierto el algoritmo de lo inesperado, que un grupo de matemáticos del centro lleva quince años buscando. Este algoritmo servierá, entre otras cosas, para explicar comportamientos extraños ante hechos inesperados o inexplicables.
Scotland Yard ya se han puesto en contacto con ellos para resolver el caso de Chelsea, de 1964. En ese año, el 25 de julio ocurrió algo completamente extraño. A las cinco de la tarde, bajo un calor inusual, todas las amas de casa del lugar se dispusieron a hacer la cena. Aproximadamente el 30% se decidió por unos raviolis. Y el 30% de ellas, a su vez, notaron algo extraño en sus cocinas. El agua no hervía. Esperaron y esperaron, pero el agua no hervía, seguía fría. No parecía haber nada raro ni en los fogones ni en los cacharros ni en el líquido elemento, pero sencillamente no alcanzaba el punto de ebullición. Aquellas que estaban junto a sus hijos o a sus maridos se quedaron horas observando el fenómeno, pero las que estaban solas - según se descubrió más tarde gracias a una única supervivente - se sintieron embargadas por una profunda melancolía. Todas debieron de sentir que el mundo era maravilloso y que nunca se habían dado cuenta. Lynda Malone (la superviviente) contó esto a The Sun "No podía dejar de mirar el agua, que no se calentaba siquiera. Llamé a mi vecina Rose (en paz descanse) para ver si le sucedía lo mismo, y me cogió el teléfono en estado de shock, llorando y diciendo cosas incomprensibles sobre Dios. Yo no he creído nunca que Dios, si existe, necesite de este tipo de exhibiciones para dar a entender que debemos de adorarle. Rose me colgó el teléfono y sólo por los periódicos supe que se arrojó a las vías del tren tras dejarle a su marido una nota diciendo que no podía seguir viviendo en un mundo que no tenía explicación. Pero en aquel momento no sabía nada y no podía dejar de mirar el cazo con el agua dentro. Y sentí y pensé cosas que nunca antes habían pasado por mí. Las flores, que hasta entonces eran un hobbie para mí, me parecieron de repente auténticas supernovas de vida en estado puro, y sentí deseos de viajar y de conocer gente, lugares, cielos nuevos. Si aquello podía suceder, si el agua podía no hervir con el fuego, entonces no había normas en el universo; me di cuenta de que soy libre, y me eché a llorar de la emoción. Llamé a John, mi marido, para decirle que me iba a conocer la India (nunca había salido de Londres) y no me creyó, me dijo que tenía un ataque de histeria y que tenía que llamar a un médico, así que colgué, hice la maleta, cogí dinero y me fui a la estación. Por suerte para John dejé el agua en el fuego, y cuando volvió pudo ver aquello y comprendió todo lo que le había dicho. Además dejó su trabajo en una funeraria y abrió una pastelería. Nos separamos legalmente en 1980 , y desde entonces hasta hoy no hemos desperdiciado ni un segundo de nuestras vidas..."

No todas las vecinas tuvieron la suerte de la señora Malone. Las cincuenta mujeres restantes que vieron el fenómeno a solas se suicidaron o murieron en accidentes por negligencia esa misma tarde, antes de que llegaran sus familias a casa. Una se rajó el cuello sin más, otra se quemó viva al tratar de ver si el fuego era real, una tercera murió en una explósión de gas buscando la supuesta avería. Todas murieron. La gente que lo contempló en compañía, sin embargo, no sintió deseos de morir sino de vivir. Le atribuyeron origen divino, filosófico, e incluso ufológico, pero todos cambiaron sus vidas radicalmente. Algunos incluso se volvieron ermitaños y formaron una pequeña comunidad en las Highlands. La Iglesia no quiso atribuir el suceso a una intervención directa de la Virgen porque nadie dijo que se le hubiese aparecido, y aparte de lo que de inexplicable tiene que el agua no hierva, no sucedió nada más.

Y hasta hoy no se le había encontrado absolutamente ninguna explicación, racional o no, a este hecho. Los vecinos, al ser interrogados hoy sobre la repercusión que creen que puede tener sobre el caso el algoritmo de lo inesperado (los pocos que continúan viviendo en Chelsea) se encogen de hombros y sonríen. Casi todos parecen vivir desde entonces en un nivel de consciencia diferente, como si les preguntasen por un juego secreto al que nadie más jugará nunca en este mundo o en ningún otro, ni en esta galaxia ni en la más alejada, ni antes, ni ahora, ni nunca después.

sábado, junio 21, 2003

Ya podemos postear todos bajo nuestra verdadera identidad. Esto es real

La historia más triste

Un hombre de mediana edad miraba unas películas de “Star Treck” en la sección de video de unos grandes almacenes. Parecía indiferente, un adulto más tomándose con calma el sábado por la mañana. Su rostro apagado denotaba alguna decepción reciente para un hombre que nunca tuvo demasiadas esperanzas puestas en nada. A su izquierda, casi un metro por debajo, una criatura rubia de no más de ocho años cogía con escasa curiosidad los cofres de DVD. Mordía su colgante, uno de los de oro, finitos con una medalla colgando, que tienen todas las niñas y que suelen ser el objeto de la primera agresión que sufren en su vida (cuando a la salida del colegio un niño mayor se lo arranca de un tirón dejando impresa en su cuello por unas horas la huella de la humillación). Saltaba. Se agarraba el vestido rojo de verano. Miraba hacia los lados en busca de algo que llamara su atención. Su padre sólo curioseaba las películas de “Star Treck”. Entonces ella, desde la hiriente sinceridad que da la inocencia, le dijo “papá, ¿puedo ir esta tarde a casa de Leticia?” .Una sombra de desencanto cruzó el rostro de su padre. En un nanosegundo ese desencanto creció en progresión geométrica.
“No, hija, porque entonces nos separamos, y para un fin de semana que puedo verte...” ella bajó los ojos y la comisura de los labios con signo de hastío. Desde ahí abajo no alcanzaba a ver más allá del sábado por la tarde, que en aquellos momentos era un universo en expansión que amenazaba con ahogarla en el sopor. Entonces lanzó una bomba H directa al amor de su padre: “Pero si siempre estamos juntos...” . Y él respondió, en baja voz esta vez, con el último resquicio de dignidad que le quedaba “No...” Y su corazón se rompió. No estaba negando la visita a Leticia, ni tampoco el hecho de que se vieran una vez al mes durante tres días (sin contar la mañana del viernes, que ella pasaba en el colegio). Era la negación de lo evidente. La defensa de un jugador moviendo nerviosamente al rey de un cuadro a otro queriendo dejar de ver el jaque mate indiscutible que acaba de recibir. Era un “no...” que quería resistirse a perder la partida. Su hija quería estar con cualquiera antes que con él. Y no lo hacía por desprecio, sino por mera comodidad. Y eso le dolía más todavía. Lo que para él había sido una gran conquista jurídica y probablemente emocional, para su hija no era más que un engorroso paseo que se producía una vez al mes. Pero ella se limitó a entornar los ojos y la boca y a resoplar con fastidio.

Dentro de diez años, cuando se sienta sola en plena adolescencia, lejana a sus padres e ignorada por los chicos, quizás también por unas amigas crueles, no sabrá que el sentirse desdichada es el cobro a largo plazo de el dolor que le inflingió una vez a su padre, hace tanto tiempo, en una mañana de verano populosa en el centro de Madrid.

Pero hoy, ahora, mientras escribo esto, probablemente estará merendando, o viendo una película , o aburrida “al aire libre”, mientras de la mano la lleva un hombre que por la mañana ha sido derribado por alguien que apenas pasa del metro veinte, y que siente que algo se le escapó al planificar su vida tantos años atrás. Sólo, bajo el sol, en compañía de una criatura ausente que no pasa de los ocho años.

viernes, junio 20, 2003

Du yu belib?

Las vacaciones se acercan. Relativamente. Las del Yogourth se acaban. Ya en una semana estaremos poniendo esto como nuevo, precioso y ultradecorado. Y antes de eso, subiremos a lo alto de la montaña para enterarnos de qué va la cosa esta de la vida. O no.

martes, junio 17, 2003

Un blog de verdad
Lo que piensa cada uno de nosotros, queda por escrito para que esto sea, por un día, un blog de verdad, Un livejournal, vamos.

Amacaballo Fat: Me podría ir ahora al gimnasio, pero luego me van a doler todos los huesos. Hmpf, demasiados homosexuales reprimidos, casi que no.
Guillermo Trampitas:¿Si me hecho una siesta, podré dormir esta noche?
Jimina Sabadú: Tanto por hacer y tan poca inspiración...
Criptobia Fernández:Ya cené pan con queso fundido anoche, ¿y hoy qué?
Britannia LaNuit: Hum, no sé si quiero estar en este rollo del Yogourth. ¿Y si esto luego lo lee alguien de mi familia , qué?

Lluvia

Cuando un texto contiene la palabra "lluvia", no lo dudes, ¡huye!

Los lectores de todo el mundo tienen derecho a permanecer en sitios impermeabilizados.

¡A la mierda con todo!
¡Se acabaron los posts!

lunes, junio 16, 2003

Viento en los sauces

Eso, eso.
No eran "cerdos gemelos", eran "picos gemelos". También eran tiempos mejores. Por eso, cuando hoy sea ayer, hoy será parte de los tiempos mejores

viernes, junio 06, 2003

Literatura para días de lluvia invisible

En la bella Verona esto sucede:
dos casas ambas en nobleza iguales
con odio antiguo hacen discordia nueva.
La sangre tiñe sus civiles manos.
Por mala estrella, de estos enemigos
nacieron los amantes desdichados:
sólo su muerte aniquiló aquel odio
y puso término a la antigua cólera.
Nada sino la muerte de los hijos
pudo llevar a los padres la paz.



¿Cuántos de nosotros diremos cosas que dentro de 406 años sigan teniendo sentido?

martes, junio 03, 2003

... El caso es que el ensayo continúa


Shougo Kawada
You are Shogo Kawada. You are the token "good
guy badass" of the film. You weild a
shotgun, and have a big fucking scar on your
face. Though you save two innocent students,
you still end up dying at the end. Therefore,
you are a pussy.


What Battle Royale student are you?
brought to you by Quizilla