viernes, junio 06, 2003

Literatura para días de lluvia invisible

En la bella Verona esto sucede:
dos casas ambas en nobleza iguales
con odio antiguo hacen discordia nueva.
La sangre tiñe sus civiles manos.
Por mala estrella, de estos enemigos
nacieron los amantes desdichados:
sólo su muerte aniquiló aquel odio
y puso término a la antigua cólera.
Nada sino la muerte de los hijos
pudo llevar a los padres la paz.



¿Cuántos de nosotros diremos cosas que dentro de 406 años sigan teniendo sentido?