lunes, julio 07, 2003

Las conquistas griegas

Un libro de reciente publicación, “Las conquistas invisibles” ( Espasa, 2003) ha removido conciencias en el Congreso Arqueológico Estival (Yale). Su autora, Ángela Pita Pí (lejanamente emparentada con Juan Perez Pita) ha dado a luz una revolucionaria teoría sobre el pueblo griego.
Según su visión (algunos no han querido llamarle estudio) las “conquistas” para este pueblo de la Antigüedad no se basaban tanto en lo material como en la huella que dejaban a su paso por otras civilizaciones. Grosso modo, hacían lo mismo que los grafiteros de la actualidad (pero con gusto): dejar su firma allá por donde iban. A tal efecto empezaron, hacia el 2500 A.C. a emprender pequeños viajes a las comunidades vecinas (así se extendió la costumbre por todas las polis de la península) para más tarde, con una mejor organización, hacerse a la mar en pequeñas embarcaciones cargadas de ánforas, platos y algunos objetos cotidianos escogidos probablemente al azar. Con tan singular cargamento, y siempre de perfil, atracaban de manera pacífica en las cosas mediterráneas. Si veían que los nativos no eran violentos, la primera avanzadilla avisaba al resto de los “argonautas” y bajaban todos a tierra cargados con zarrios mil. Cuando llegaban a las construcciones y probablemente ante el estupor de los lugareños, arrojaban su mercancía contra el suelo, tomaban algunos frutos para el camino, y se iban. Sin más.
Es decir, que los restos griegos hallados por el Mediterráneo no se deberían a asentamientos duraderos, sino a cierto afán de notoriedad por parte de este pueblo tan bohemio y, por lo que vemos ahora, tan mixtificado hasta el momento.