miércoles, noviembre 12, 2003

La visión del veneno
Hace mucho que no escribíamos en la página, ¿verdad? Pues por fin, ahora que estamos fuera del control de los malvados (sólo por un rato) vamos a hacernos eco de una sorprendente noticia que salió (ejem) el mes pasado, en el paradisíaco entorno de Hawai, concretamente en Kamuela.
Como casi todos nos visitáis desde España suponemos que sabéis de sobra la historia de esa ATS ( ¿o era doctora?) que asesinó con un bisturí a varios de sus compañeros, y de quien todo el mundo temía algo chungo desde el principio porque “tecleaba con el ordenador apagado mientras se reía como una loca”.
Pues algo parecido pasó el 7 de octubre en Kamuela, en el New Hawai Community Hospital.

Según las crónicas policiales, ese día Charity Bergson se levantó a las cinco de la madrugada, antes de que amaneciera, y sintió un pinchazo en el corazón que le bajaba por todo el cuerpo y que de hecho le provocó el vómito. Con un intenso dolor de tráquea por las violentas arcadas, se arregló y se fue al trabajo, con una peculiaridad (que los médicos no se terminan de explicar): no podía ver la luz del día. No era que se hubiera quedado ciega, sino que percibía el mundo como si fuera noche cerrada.
Esto lo descubrió a las ocho de la mañana, cuando le comentó a un compañero lo mucho que tardaba en amanecer. La examinaron allí mismo pero no tenía nada, así que su jefe le recomendó ir a reposar. Charity quiso ir antes al servicio y allí sufrió una violenta alucinación: la tubería del lavabo no iba hasta la pared, sino que iba a parar a la boca de una criatura repugnante y viscosa, parecida a un humano, y posiblemente hembra, que emitía unos espantosos sonidos parecidos a los del ahogo. “Intenté ir hacia ella o ello para socorrerle a pesar de su aspecto, pero me miró con esos ojos y no me atreví”, declaró la enfermera. Para entender el terror que debió de causarle la visión conviene incluir sus palabras al respecto “Era un ser de aproximadamente metro y medio de estatura, con la piel parecida a la de un sapo pero mucho más pálida. Tenía unas venas muy gruesas y se notaba cómo la sangre fluía a través de ellas. También tenía una larga melena azulada, que se había enroscado por todo el cuerpo como si fuese una especie de túnica; creo que tenía algo enganchado, como algas o trozos de coral. Por lo que pude ver, su boca era repugnante, como el orificio de una anémona. Se aferraba a la tubería como si le fuese la vida en ello. Los brazos los tenía sueltos, tocando el suelo; se sostenía sobre un charco, es como si no pudiera salir de allí. De hecho sus ojos eran como el agua estancada, sucios e inexpresivos” Nadie en el hospital reconoce haber visto nada ni nadie que se corresponda con esa descripción. Charity en aquel momento seguía percibiendo que afuera era de noche, y comenzó a gritar alarmando lógicamente a todo el personal del New Hawaii. Entonces dice que la criatura alargó los brazos para cogerla (y por lo visto medían más de lo que se veía, porque el lavabo estaba a casi dos metros de la puerta) y ella salió fuera chillando y corriendo y consiguió del almacén de mantenimiento un martillo, con el que se puso a hacer guardia frente a la puerta. Estaba en la planta 4ª, y por motivos de seguridad el personal de la 3ª también tenía que ir a ese baño. Los esfuerzos por reducirla fueron inútiles hasta que llegó la policía, y en ellos falleció el pediatra del hospital al intentar acercarse a ella.
Puede que así fuese como salvase la vida de todos sus compañeros, porque la policía precintó esos servicios. Los motivos de Charity eran que la criatura estaba envenenando el agua del edificio y que ella tenía la obligación de que nadie bebiera de allí.

Por suerte el oficial al mando la creyó y se analizó una pequeña muestra del agua, que efectivamente contenía un veneno (cuyo nombre no se ha revelado a la prensa, para no crear alarma social) soluble y mortal en grandes cantidades. No se ha logrado detectar aún (a un mes vista) de dónde procede ni cómo llegó hasta allí.

Todavía no hay una sentencia para el caso Bergson. De momento está ingresada y bajo vigilancia. No ha vuelto a sufrir visiones pero tampoco ha recuperado su vista normal, y lleva más de treinta días viviendo en una noche perpetua.

Nosotros no tenemos tampoco explicación para esto, pero nos recuerda mucho a las teorías del flujo de las visiones, de la que os hablaremos en otro momento, porque se acaba el tiempo.

¡Estamos encantados de poder postear de nuevo!