sábado, marzo 13, 2004

Saludos desde el país de la fantasía

Nosotros siempre hemos pensado que la mayoría de las obras de ficción están hechas por gente a la que disgusta la realidad. Gente que convirtió su amargura en bizcochos de soletilla (algún día, visitantes, os hablaremos de los bizcochos de soletilla y lo que significan) y que quizás no murió como nosotros, sino que encontró una puertecita secreta en una madriguera de conejo, una segunda estrella a la derecha, un andén nueve y tres cuartos, rayos-C que brillan en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser, un cartel que dice "Treaspassers Will", una cama directa a la isla de Nabumbu,
las palabras "ojalá vinieran los goblins y se te llevasen", una gotita en la espalda y una buena cena después de la medianoche, un GGB a esa hora en la que todo el mundo duerme, un parpadeo de color octarino, un anillo que te hace desaparecer, un libro con unas serpientes enroscadas en el que de repente sales tú o un puente que lo cruzas y te deja en el lado del Sin Cabeza.
En fin, que siempre debería de haber una puerta.
Nosotros, bien lo sabéis, apostamos por la realidad, la realidad que nos traen nuestros informadores, por las grandes historias humanas que nadie conoce y por seguir dejando jirones de ellas en uno de los blogs menos visitados de la constantemente en expansión Galaxia Blog, en la que todo el mundo tiene un rinconcito para brillar. Seguro que tú tienes el tuyo parpadeando en algún lugar del planisferio.

Pero para nosotros, como para Guru Zakún Kin Kon (Google, chicos) son voces que se apagaron hace tanto tiempo que nunca existieron. Y si no existieron, son ficción, y por tanto fantasía.

Lo que os queremos decir con todo esto es que nosotros normalmente pasamos más tiempo al otro lado del espejo, pero que últimamente nos da tanto miedo todo que no nos vamos a mover de allí. Como en una merienda de Los Cinco que nunca termina. Y no creáis que vosotros sentís también miedo; sin duda, tememos cosas distintas.