lunes, marzo 01, 2004

UN LEPRECHAUND EN ALCOHOL

Hola, bienvenidos de nuevo al Yogourth Rancio, y especialmente a “Sobre esto y lo Otro”. .Disculpad nuestra demora, pero hemos estado de exámenes, aunque a tenor de los resultados, tanto da que hubiéramos estado por aquí colgando noticias.

Hace una semana nos ha llegado al apartado de correos (ver post anterior) un curioso recorte del Irish Post que no podemos sino comentar. Lleva fecha del 14 de febrero de 2004, día de los Enamorados. Hacía referencia a la puesta en libertad de Molly Smith, que el año pasado por estas fechas asesinó a su marido ahogándole en el lago de Killarney, uno de los sitios más bonitos de Europa según hemos podido constatar.
Para los que no lo conozcan, Killarney es un lugar turístico caracterizado por su naturaleza exuberante. En los paseos en bicicleta que se ofertan en las guías se hace una pequeña parada en un lago bajo el cual hay un castillo en ruinas, que en los días claros se distingue perfectamente. Pero los Smith no pudieron ir en bicicleta porque el señor Brandon Smith era paralítico. Su mujer esperó a que no hubiera nadie para empujar su silla (con él bien amarrado) desde el embarcadero hasta el mismo fondo del lago, con tan mala suerte que fue a caer en una torre de vigilancia. Ella no se dio cuenta de este hecho y denunció su desaparición a la policía, que no pudo encontrarle a pesar de haber mirado en el lago. Unos meses después, una niña alemana le dijo a sus padres que el rey del castillo sumergido seguía aún allí, sentado en su trono. Por supuesto no le creyeron, pero en una segunda visita sugerida por madre e hija para despedirse de aquel idílico paraje vieron, efectivamente, a un hombre sentado en un trono. Resultó no ser otro que el señor Smith, comido por los peces y cubierto de algas, en su silla de ruedas.
La vista no se hizo esperar y Molly confesó su crimen, pero los motivos alegados, reiterados hasta la saciedad ante el jurado, fueron la causa de que se la declarase mentalmente inestable. Decía haber matado su marido en venganza por haber asesinado a su leprechaund. La defensa sin embargo no se contentó con esto.
He aquí lo relatado por el abogado de la señora Smith: “Cierto es que mi cliente mató a Brandon Smith, pero tenía buenos motivos para ello. Era un hombre cruel y celoso. Cuando se conocieron, él ya estaba en silla de ruedas, y eran compañeros de trabajo en una empresa de lácteos en el centro de Dublín. Como la señorita Molly vivía en Gravestones [en la orilla del mar, para los que no conozcan la ciudad] y él en Knocklyon[un sitio alejado de la playa], se las tuvo que ingeniar para que ella fuera a visitarle y a cuidarle el jardín. Mi clienta es una mujer aficionada a las leyendas y que tiene una profunda fe en las hadas, y sabiendo esto, el Sr. Smith le dijo que en su jardín habitaba un verdadero leprechaund, y que por allí guardaba su tesoro. Ella al principio no le creyó, pero más tarde se animó a ir a ver. Al principio era solo de vez en cuando, pero se acabó convirtiendo en una obsesión. Mientras ella buscaba afanosamente, él la cortejaba, e incluso le enseñó unas botitas minúsculas (probablemente tejidas por él mismo) para mostrarle que no había trampa ni cartón. La señorita Molly acabó sintiendo un confuso cariño por el señor Smith y casándose con él. Y durante un tiempo parece que se acabó la historia del leprechaund (esto sucedió en 1981) pero al poco empezaron a surgir desavenencias matrimoniales. Mi clienta era acusada de tener relaciones extramatrimoniales con alguien, pese a que no salía de casa. El Sr.Smith aseguraba que sucedía en el jardín de noche, y que como él no podía moverse de la cama, se quedaba escuchando las risas y piropos que su mujer y el “hombre pequeño” se dedicaban. Efectivamente, ella empezó a llevar joyas caras que los lácteos no podían costear, y la situación se hizo insostenible...”
Las palabras del abogado en el resto de la historia contienen un poco de sorna así que no las vamos a citar. Al parecer, para su veinte aniversario (eso fue en el 2001), el Sr.Smith anunciaba un “coctel irrepetible”, que preparó él mismo, no sin esfuerzo. Cuando entraron los invitados, allegados al matrimonio, él les entregó a cada uno una copa con el nombre en una etiqueta, pero a su mujer le dio además una botella de absenta en vidrio verde. Ella, aficionada a esta bebida (que desde hace unos años vuelve a estar comercializada sin los peligrosos aditivos del pasado) estaba tan contenta que no se fijó hasta terminada la celebración de que algo extraño flotaba en el espirituoso: primero vio lo que parecían ser unas botitas, luego un cinturón, y un gorrito verde. Dentro de la botella, ligeramente descompuesto, estaba el cuerpo de un leprechaund, ¡un auténtico leprechaund!
Lo que pasó entre ese momento y el 14 de febrero de este año es prácticamente un misterio. Sólo sabemos que causó la muerte de Mr. Smith. Pero unos días antes de tan señalada fecha la policía encontró enterrada en el jardín una botella llena de absenta con un pequeño esqueleto dentro, vestido como un verdadero leprechaund. Nadie sabe todavía cómo pudo entrar allí, ni a qué pertenece (desde luego, según han demostrado los análisis, no es a un niño), pero lo que es seguro es que Molly Smith no está loca, y que ha pagado su deuda con la sociedad, porque además ha asegurado estar arrepentida de haber tomado una medida tan drástica.

La pregunta que se hace ahora todo el mundo es si realmente era ese esqueleto de un leprechaund, y si Molly había mantenido un romance con la criatura en vida. Ella ha decidido trasladarse a un barrio mucho más lujoso en Dublín, cerca de la playa otra vez, donde viven Enya y Bono. Para la sociedad irlandesa ( o al menos, para una parte) está claro que el dinero con que piensa pagar su nueva casa no es otro que la pensión de viudedad del leprechaund, dentro de una olla de oro.