martes, junio 15, 2004

AQUELLOS QUE PULULAN

Ayer, a las 13:40, se inhumaban en una fosa común los restos de M.D., (Manolo, para los amigos). Para sorpresa de los funcionarios enterradores, en pocos instantes, como en el clásico anuncio de Coca-Cola, el cementerio de La Almudena de Madrid se llenaba de cánticos entonados por espontáneos enlutados. Se trataba de los trabajadores de Radio Televisión Española que querían dar un último adiós a un hombre que se infiltró en su centro de trabajo durante casi treinta años.

Hace exactamente veintisiete años, según se pudo saber horas antes de su muerte (cuando súbitamente recobró la memoria) entró un buen día por la puerta de Prado del Rey para hacer de público en el popular concurso “Un, dos, tres, responda otra vez” y hasta antes de ayer no dejó de acudir diariamente a este centro. Se cree que antes de la grabación del programa recibió un fuerte golpe en la cabeza (probablemente, con una Ruperta) y perdió la memoria, pasando a adquirir la identidad de un ejecutivo ocioso. Desde ese lejano día se ha dedicado a pasear por los pasillos del Ente sin rumbo, visitando despachos y haciendo la pelota de forma gratuita a todos aquellos con los que se cruzaba. Se baraja la posibilidad de que en un principio consiguiese permanecer allí gracias a su desparpajo y naturalidad, pero más tarde los verdaderos funcionarios de la casa de la tele empezaron a creer que era uno más pues “siempre había estado allí”. Todos los días cruzaba sin problemas la verja de RTVE, donde el portero le saludaba con educación, y se dirigía a hacer su ronda habitual de pasillos. Por la noche se iba andando en dirección a Pozuelo y nadie sabe dónde dormía. La Policía no tiene noticia de que estuviese desaparecido.
Los más afectados por su entierro en una fosa común, como José Carlos C.L. le recuerdan de la siguiente manera “Era el mejor compañero que uno pudiera soñar. Cuando a nosotros nos apartaban de verdad de la televisión (él no tuvo nunca ningún proyecto pero a punto estuvo de encargarse de los reportajes sobre la Transición) y nos hundíamos junto a la máquina de café o en los estudios siempre acababa por aparecer él, hablando de los animales o del tiempo, y de algún modo conseguía que nos animasemos. Sin embargo, ninguno de nosotros supo ver la enorme tragedia que acarreaba aquel personaje…” José Carlos es uno de los ejecutivos más antiguos de RTVE y también mencionó una anécdota escalofriante sobre su vida privada “Una vez le estaba enseñando las fotografías de mis hijos y él me quiso enseñar la de los suyos. Sacó una cartera pasada de moda y me desplegó en forma de acordeón, la fotografía de la Familia Telerín al completo. En aquel momento pensé que era una extraña broma producto de su humor surrealista (como cuando decía que un troquelador de sellos quería matarle de cuatro a seis de la tarde y le esperaba todos los días en la puerta y que por eso no se marchaba jamás hasta media tarde) , pero ahora he comprendido que por desgracia era un indicativo de su desequilibrio”.
Otra costumbre de Manolo Pululante (como se le conocía en las altas esferas) era sentarse en las tardes de verano cerca de la estatua a Disney de Prado del Rey (la que representa a Bambi) y comer despreocupadamente una bolsa de cacahuetes. También se ha mentado, posiblemente en tono de chanza, la posibilidad de hacer una estatua que le represente en tal trance, a modo de la que hay en la Plaza del Carmen, dedicada a los serenos.
El fin de esta curiosa historia no fue tan dulce e idílico como la anécdota de la estatua. Hace unos meses Manolo empezó a tener síntomas de recuperación, y rondaba una expendedora de sándwiches murmurando algo sobre un apartamento en Benidorm.
Y el domingo unos técnicos le vieron zarandeando parte de un decorado, que en un aparatoso accidente cayó sobre él provocándole graves lesiones. A raíz de eso fue trasladado al hospital, donde recobró parcialmente la memoria. Completamente desconcertado, le transmitió parte de su abigarrada historia al personal médico, para morir entrada la madrugada del lunes, sin haber revelado a qué se dedicaba antes de pulular por RTVE ni a dónde se iba a dormir por las noches…

El cuerpo de Manolo D. no ha sido reclamado por ningún familiar, pero se baraja la posibilidad de que en los próximos días se inicie una colecta en RTVE para darle a sus restos un digno reposo.