lunes, junio 21, 2004

UNA DÉCADA Y MEDIA CON LOS NIÑOS VAMPIRO

Se cumple esta semana el quince aniversario de la muerte de los tristemente llamados "niños vampiro" que a mediados de los ochenta fallecieron al saltar desde la azotea de su centro educativo, el C.P. Villa de Madrid. Su único superviviente, Juan Cabello, ha saltado de nuevo a la opinión pública a raiz de su polémica aparición en "Documentos TV".

La historia comenzó en 1987 cuando Marta F. y Juan José T. vieron por televisión un completo documental sobre la teoría de la evolución natural de Darwin. El sueño de ambos era lograr el vuelo sin motor y eran en aquellos momentos los alumnos más avezados de la clase de Plástica de 1º de EGB del Villa de Madrid, que ya habían construido una cometa-terodáctilo muy innovadora en materia de aeromodelismo. Después de ver aquel programa llegaron a la conclusión de que volar consistía nada más y nada menos que en algo tan sencillo como tener alas. Como mamíferos que somos, pensaron que la manera más fácil y rápida sería imitar a los murciélagos, que consiguieron alas estirando la piel de los brazos hasta unirla a la del torso.
Lograron reunir a un pequeño pero selecto grupo (en el que se encontraba Juan Cabello) y les mostraron la conveniencia de desarrollar una membrana extensible de piel. Para ello tendrían que entrenar más de dos horas al día. Lógicamente el grupo se resintió y tan sólo quedaron cuatro niños dedicados en cuerpo y alma a la mejora de la raza. Eran el propio Juan Cabello (auténtico heterodoxo del grupo), Marta F., Juan José T. y Marina C. Ésta última, junto a Cabello, opinaba que la verdadera mutación llegaría cuando lograsen ser como el murciélago. Para ello deberían mimetizarse con las ratas voladoras. Ella y Juan dejaron de exponerse a la luz solar y a ir a clase con los ojos vendados (costumbre que duró aproximadamente una mañana, hasta que su ´profesora les llamó la atención y amenazó con avisar a sus padres) para orientarse por medio de chillidos. Desgraciadamente Marina F. al tratar de encontrar la salida del gimnasio por este método se estampó contra la pared cuando corría sin resuello chillando por la etancia y recibió cinco puntos en la frente. No obstante, no se desanimó.

Los demás niños dejaron de hablarles y ellos se convirtieron en unos auténticos outsiders. En junio de ese año decidieron que ya habían entrenado suficiente y que era el momento de dar el salto. Literalmente. Se reunieron el la azotea del colegio y cayeron al vacío desde el punto más alto del edificio. Ninguno logró levantar el vuelo, y el portero de la finca fue despedido por no cuidar bien los accesos. Pero Pedro Cabello no saltó...

La opinión pública en el año 87 (seguro que lo recordáis) le culpó a él de la desgracia, y sus padres le enviaron con unos parientes a vivir a Alemania, en una localidad cercana a la infame Walpurgis, donde afortunadamente no se había oído hablar (demasiado) del incidente, que con el tiempo se ha convertido en un sucedáneo de la historia de los niños que se tiraron desde un octavo intentando volar como Superman.

Pero recientemente Documentos TV ha hecho un reportaje sobre este superviviente, ahora becado en Harvard. Las imágenes fueron completamente grotescas: mostraban a un Pedro desnaturalizado, apenas reconocible. Completamente pálido y venoso, deforme hasta cierto punto y en muchos momentos enajenado. Lejos de haberse recuperado de su primera obsesión, lleva años dedicado al estudio de la evolución natural y ha llegado a publicar varias tesinas en revistas especializadas. Cree que es posible que la raza humana diverja en un crisol de especies dotadas de grandes capacidades físicas para acompañar al manejo de instrumentos. Postula que es posible que llegue a existir una raza de hombre voladores nocturnos que superen con creces a los homínidos actuales. Su problema es encontrar a otros como él convencidos de esto que estén dispuesto a aguantar la dolorosa transformación que supone. "Es necesario también" decía la semana pasada " que haya voluntarios de ambos sexos. Es posible lograr el cambio en dos generaciones, pero la reproducción es por supuesto imprescindible. Desgraciadamente los cambios que se operan en el cuerpo resultan desagradables para la vista, pero estoy convencido de que pronto aparecerán hombres y mujeres dispuestos a todo por la ciencia. Sólo es cuestión de esperar".

Los padres de los niños fallecidos hace quince años han protestado a televisón española por lo que para ellos es una ofensa a la memoria de sus hijos, pero no ha habido declaraciones por parte del programa. Sólo está claro que en algún lugar todas las pesadillas siguen vivas, de un modo u otro.

PD: Sentimos que en este post haya puntos que se confundan con las comas, pero es que este teclado es muy muy raro...

Post escrito por Guillermo Trampitas y posteado desde la cuenta de Jimina