viernes, mayo 13, 2005

El precio de una vida (post bastante personal desde el colectivo Yogourth Rancio)

No solemos hablar de las noticias que salen en los mass media, pero hemos leído una que nos ha afectado, bastante. Se trata de la sentencia del juicio conta los agresores de Jokin, el chico cuyo suicidio consiguió que la gente se tomara en serio lo del acoso en los centros educativos.
A nosotros, que ese tema nos afecta mucho, nos parece que dieciocho meses de libertad vigilada y cuarenta horas de servicio social son una ofensa, más que una sentencia. Año y medio de vigilancia blandengue es lo que van a pagar esos chacales por haber matado a un compañero de clase. Porque sí, porque le mataron ellos. Pasado ese tiempo, esos chicos volverán a sus vidas normales y el otro no, porque será pasto de los gusanos. Y él, al menos, está muerto. Nos consta que otros que vivieron su situación desearían estarlo muchas veces. En cada colegio y en cada instituto hay unos cuantos niños sufriendo vejaciones cada día, sin poder salir a la calle, sin poder hablar, ni moverse, ni respirar, con taras que se alargan y se alargan durante los años venideros.

¿Qué a qué taras nos refermimos? A asfixiarse cuando hay más de cinco personas a tu alrededor, a terrores nocturnos, a imposibilidad de establecer relaciones normales afectivas o amistosas, a manías extrañas, cierta sensación de que todo el mundo se burla de tí... Esas cositas que hacen del día a día una interminable cuesta arriba. Y el único que ha sido capaz de poner fin a todo eso y a su vida (porque, no creeréis que era el único que lo pensaba, ¿verdad?) se va a pudrir en el ataud sin que nadie pague por ello.

Qué pena que no llegue a ver cómo casi todos los que se dedican a putear al prójimo en el colegio luego se convierten en fantasmas nada más terminar COU.

Si alguna vez habéis sufrido acoso en el colegio, o en vuestro pueblo o en el trabajo, seguramente os dará mucha rabia cuando luego véis cómo los agresores son tratados como iguales, no como los cancerberos nazis que hicieron de vuestra existencia un infierno.

Pues eso. Que la justicia es una PUTÍSIMA MIERDA. Esperamos que en otro mundo, las erinnias les arranquen el corazón.

Lamentamos poner esto, pero es un tema que nos afecta mucho. El domingo se reanudan los posts normales sobre la mixtificación y todo eso.

PD: Pero ya que estamos, queremos darle recuerdos a todos los del colegio Alameda de Osuna, que hicieron de la existencia de estos cinco amigos un verdadero infierno. Menos mal que eramos cinco, que si hubiera sido uno solo ahí abandonado... Cómo estaríamos ahora.
Recordamos con horror aquellas situaciones en las que hacíamos por fin un amiguito nuevo y a los dos días nos decía que "perdonad, que si sigo hablandoos me van a atacar a mí también", y es que encima era cierto. Nos setíamos más solos que un comerciante judío en la noche de los cristales rotos.
Así que es un buen momento para agradecer a los profesores que nos ayudaron su valentía al enfrentarse a padres y alumnos, cuando nadie más lo hacía. Gracias Manoli, Lola, Fermín, José Luis, Miguel, Carmen, Juan, y especialmente a Maria Jesús, la de Ciencias Naturales, que nos dió el mejor consejo que hemos recibido jamás. Y también a su hija Elena y la amiga de ésta, Maria José, por ser las dos únicas alumnas que nunca, nunca, nunca, se metieron con nosotros. Y que tampoco hicieron oídos sordos.
A los demás - del colegio, se sobreentiende - que os den por culo.